miércoles, 27 de abril de 2011

30 años, dos versiones de un mismo grabado.



Las dos versiones con treinta años transcurridos en el medio,
El primero es un grabado en madera y el segundo en linóleo.
Le tengo más cariño al primero, se trata de veteranos jubilados
jugando en el Bar La Academia Billares, al cual íbamos con Hugo
y Quico a jugar al billar. Queda en Corrientes y Callao.















Poema de espíritu cómico.
Jugando billar, el uno le pregunta al otro:
¿Por qué donde yo voy, siempre anda cerca la cana?
Vio?
¿Por qué donde yo voy, nunca están los curas?
¡ Oiga ¡
¿Por qué donde yo voy, siempre está oscuro?
Qué piensa de eso?,
¿Por qué donde yo voy, te palpan de armas?
Diga?
¿Por qué donde yo voy, cierran de madrugada?
No es casual no?
¿Por qué donde yo voy, todos están borrachos?
Se había fijado?
¿Por qué donde yo voy, las minas están desnudas?
No le parece raro?
¿Por qué donde yo voy, me roban la billetera?
Otra casualidad?
¿Por qué donde yo voy, encontré a mi hermana?
Vió, oiga, no le parece?, diga, no es casual no?
Y el otro le contesta:
Porque va donde yo voy también y no deberíamos ir.
Y el otro recomienza:
¿Por qué los curas querrán ser Papas, si ya son diablos?
Vio?
¿Por qué el soldado querrá ser General si ya está muerto?
Se había fijado?
¿Por qué las Putas querrán ser Damas, si ya son mujeres?
Vió, oiga, no le parece?, diga, no es casual no?
(Sigue)
Verso y grabados: bb

lunes, 25 de abril de 2011

La guerra de los sexos.


La guerra de los sexos.
La guerra de los sexos
es unión y confusión
del Rey y de la Reina.
Intento vano de dos
que con ansia en uno
desearían ser y yacer.
La guerra de los sexos
es el ir y venir del pene,
y el latente abrir y cerrar
de su estuche lubricado.
Un nosotros permitido
para intentar ser en uno
y fracasar en unión civil.
Para volver a empezar,
con esperanza furiosa,
otra sangrienta batalla
del Rey y de la Reina.
Buscando reinar en paz,
en ejercicio de la quimera
de tener la voz y el voto
en asfixiante concordancia.
La alternancia de las parejas,
de los roles y sustituciones,
son el resultado inevitable
de la difícil concordancia.
Es la alternancia
el humo explosivo,
que ocupa el lugar
de la concordancia,
luego de su estallido.
Verso y grabado: bb

jueves, 21 de abril de 2011

Dios, el caracol y mi almuerzo.


















Dios, el Caracol y mi almuerzo.
Óvalo lácteo de origen celeste
la reververancia es tu núcleo
pero sin el amor, no alcanza.
El claroscuro y la mediatinta
son como tules femeninos,
y el mantel cuadriculado,
la geometría obediente.
Caracol de babosa caricia
y elipse de rol generativo,
el huevo eléctrico siente
en su vientre a tu panza,
la gorda amante del vidrio,
esa burbuja del pez de luz
que a su sombra cornuda
hamaca sobre la pared.
Plato con huevo vidente
el tenedor cegará tu ojo
y ya nunca verás a Dios,
ni al Caracol ni a la Luz.
Mano de hambre propia
y vocación de almuerzo,
tus dedos son los rayos
del gran sol de mediodía
que frito al huevo come
y satisfecho, a la ira calma.
Verso y grabado: bb

miércoles, 20 de abril de 2011

El vidrio repite lo que el interior omite.


El vidrio repite
lo que el interior
omite.
Tu reír completo
y mi gozar en él,
entre ellos mi querer,
envuelto en la nube
de nuestro fumar.
Tu perfil de cal
y mi café sin sol,
entre ellos mi dolor,
apoyado apenas
en el mantel.
El vidrio repite
lo que el interior
omite.
Tu mano colibrí
y la cuchara de miel,
entre ellos mi deseo
de olvidar la piel
en la o de tu jadeo.
Todo esto.
Lo que vi,
desde mí
lo escribí
pensando,
sólo en ti.
verso y grabado: bb

domingo, 17 de abril de 2011

Soy un viejo de mierda.


















Soy un viejo de mierda.
Y lo soy y lo parezco.
Y lo dice el ama de casa,
aquella que era mi esposa.
Soy un viejo de mierda.
Y lo soy y lo merezco.
Y lo dice la bruja mimosa,
aquella que roba mi ahorro.
Soy un viejo de mierda.
Y lo soy y enloquezco,
viendo al joven cachorro
gozar la bella por izquierda.
Soy un viejo de mierda.
Y lo soy y me enaltezco,
al decirlo en verso cierto
y bien vivirlo hasta muerto.
Soy un viejo de mierda.
Verso y foto:
bb

miércoles, 13 de abril de 2011

Tres cabezas tenía la luna.






















Tres cabezas tenía la luna
y eran cuarenta sus pisadas
sobre la vereda inmóvil.
Aquellas noches de portal abierto
éramos todo lo que existir quería.

La inconveniente tristeza
fue la exacta herramienta,
la ayuda impertinente,
el anís que acompañó,
nuestra notable historia
de aullidos y risas duras.
Fue cuando el viento
se entretuvo con el agua.
Fue cuando el mercurio
brilló pálido y absorto.
Fue cuando nuestra lluvia
al mover su falda al ras
partió en dos la noche
y atropelló prolija y clara
sobre tus ojos y mi frente.
Fue la noche suntuosa y azul
la que nutrió la madrugada,
y el sol, navegante sensitivo,
pudo definir el rojo satisfecho
de ese viejo sillón dormido
en el cual mi dócil cuerpo,
paladeó asombrado la marea
incesante de tu anatomía.
En tu espalda y en tus talones
y en los rincones de tu pecho,
supe mantener mi nombre firme
y juntos, sin pausa y con destreza
dominamos al caballo placentero.
Fue detrás de tu mirada inquieta,
en el suave golpeteo de tu olor
y en la sintaxis de tu cadera,
donde para siempre conocí
la nomenclatura del miedo.
Del miedo a no volver jamás
a tu húmedo portal ya conocido.

Tres cabezas tenía la luna
y eran cuarenta sus pisadas
sobre la vereda inmóvil.
Aquellas noches de portal abierto
éramos todo lo que existir quería.
Verso y dibujo:
bb

jueves, 7 de abril de 2011

Reseña bibliográfica de un libro simulado.






















Título: Annales d’Oculistique. Tomo correspondiente al año 1914. Caja de madera simulando un libro. Lomo de cuero con nervaduras. Título en sobredorados. Tapa y contratapa forrada con papeles marmolados. Medidas: 27 cm. x 20 cm. Libro simulado perteneciente a mi familia, que en los lejanos tiempos en que la riqueza nos colmaba, supo ser el lugar oculto para el dinero, los documentos y cartas sensibles. Al yo nacer ya nada había dentro del libro simulado. Salvo las telas de las arañas, las penumbras, la tristeza y el silencio.
Disimula el libro simulado
su panza para los valores,
la carta prohibida por ella,
y para los otros documentos
aún más comprometedores.
Muy serio, gordo y dormido
su negro lomo nos ignora.
Pero bien dentro suyo
nuestro dinero atesora
y a los secretos oculta.
Busca con su raro título,
“Anales de Oculística”,
alejar al lector indiscreto,
busca evitarle la sorpresa
al encontrar lo secreto.
A la cabezada del lomo
se la ve ya muy gastada.
Mucho vivir del tesoro.
Mucho abrir y cerrar.
Mucho sacar y poner.
Mucho gasto dispensado.
Mucho secreto guardado.
Mucho deseo satisfecho.
Caja mentirosa, simuladora.
Oscuro lugar para el tesoro,
que acumularon sus dueños
en los tiempos que añoro.
Análisis, verso y archivo: bb