viernes, 14 de febrero de 2014

Cuántos?


“Cuántos”. Grabado en linóleo.
¿Cuántos?

Cuántos?,
Iríamos a elegirle un paisaje a Claude Monet.
Cuántos?.
Limpiaríamos el arma de Ernesto "Che" Guevara.
Cuántos?.
Le cantaríamos la Marcha a nuestro General Perón.
Cuántos?.
Denunciaríamos la identidad secreta de Batman.
Cuántos?.
Seríamos para detener la navaja de Van Gogh.
Cuántos?.
Iríamos a servirle café a Don Jean Paul Sartre.
Cuántos?.
Lucharíamos por Napoleón en un nuevo Waterloo.
Cuántos?
Le mezclaríamos los dulces colores al Fra Angélico.
Cuántos?.
Moriríamos del cáncer que mató a la querida Evita.
Cuántos?.
Iríamos a The Cavern el día debut de Los Beatles.
Cuántos?.
Detendríamos los aviones del Once de Septiembre.
Cuántos?.
Lloraríamos al Cristo Magno en el Sombrío Gólgota.
Cuántos?.
Amaríamos toda una larga noche a Marilyn Monroe.
Cuántos?.
Le ataríamos la sandalia derecha al gran Aquiles.
Cuántos?.
Nos ofreceríamos a jugar en la primera Olimpíada.
Cuántos?.
Iríamos al Lugar donde nuestros Padres se amaron.
Cuántos?.
Le llenaríamos la copa de Vodka a Mozart, K 511.
Cuántos?.
Estudiaríamos más, si Aristóteles abre su Academia.
Cuántos?.
Sin creer en guerras, nos armaríamos por los Hijos.
Cuántos?.
Montaríamos como uno de los Jinetes del Apocalipsis.
Cuántos?.
Posaríamos inmóviles para los pinceles de Apeles.
Cuántos?
Seríamos Mafia en versión cinemá al estilo Capone.
Cuántas?.
Se hundirían con su astro de cine en cualquier Titanic.
Cuántas?.
Abandonarían su familia para seguir a Baco al bosque.
Cuántas?
Tendrían más hijos, si supieran que los harían Eternos.
Cuántas?
Visitarían a la hermosa Safo en una noche estrellada.
Cuántos?
Seríamos para conocer el nombre de Jack el Destripador.
Cuántos?
Quedan todavía leyendo éste largo poema Interrogante.
Cuántos?
Aceptaríamos ser tripulantes en los barcos de Colón.
Cuántas?
Se harían Brujas en la profunda y oscura Edad Media.
Cuántos?
Moriríamos defendiendo Stalingrado del invasor Nazi.
Cuántos?
Comeríamos jabalíes con cerveza en la aldea de Asterix.
Cuántos?
Le encenderíamos un negro cigarrillo al gorrión Piaf.
Cuántos?
Viajaríamos con Marco Polo hacia el Extremo Oriente.
Cuántos?
Bien borrachos, completaríamos una Bacanal romana.
Cuántos?
Seríamos para impedir que Gardel muera sin sentido.
Cuántos?
Limpiaríamos la paleta del Divino Diego de Velázquez.
Cuántos?
Volveríamos al patio humilde donde de niños jugábamos.
Cuántos?
Nadaríamos en el mar casi verde de una pintura de Sisley.
Cuántos?
Apagaríamos los hornos crematorios de los campos asesinos.
Cuántos?
Muertos serán necesarios aún, para obturar la Sucia Muerte.
Cuántos?
Ofreceríamos la fea medianera a los Muralistas de México.
Cuántos?
Quedarían en la sucia Vida, si el Cine decide ofrecernos Asilo.
Cuántas?
Lo quieren a Sandro, porque con su música se las amaron.
Cuántas?
Harán el favor de no decir que hay pocos versos para ellas.
Cuántos?
Le daríamos Penecilina a la lánguida Margarita Gauthier.
Cuántos?
Evitaríamos el asesinato del Brigadier Facundo Quiroga.
Cuántos?
Ninguno.

Porque siendo las 7 Hs. P.M. del Viernes,
la Historia ya cerró y quedó clausurada,
hasta el próximo Lunes a las 8 Hs. A.M.
Momento en el cual ya nadie recordará,
esta familia de Preguntas Improcedentes.

Grabado y verso: Alfredo Benavidez Bedoya.
www.poemasamanoalzada.blogspot.com

lunes, 10 de febrero de 2014

El Jardín de las Delicias.


El Jardín de las Delicias.

Podría ser mi mundo
el jardín de las delicias
si las meras quimeras,
que al crear imagino
fueran alimenticias.
Pero al ser primeras
en dejar lo profundo,
sus raros condimentos
no gustan un comino.

Si fueran alimenticias
mis deliciosas quimeras,
mi familia las almorzaría
y con dieta de quimeras
el barrio se alimentaría.
Con la dieta que cocino
de quimeras alimenticias
hasta con el país vecino
ya digeridas las quimeras,
moviendo de una lisonjera
manera las partes traseras
y cambiando las banderas,
podríamos ir por el camino
gozando sin desperdicio
con vino, besos y caricias
y otras tantas impudicias
hasta el Jardín de las Delicias.

Grabado y verso: Alfredo Benavidez Bedoya.
www.poemasamanoalzada.blogspot.com

miércoles, 5 de febrero de 2014

Las épocas abuelas.


Las épocas abuelas.

Cuando cruzar la mar
era al azar de la vela.
Cuando se barajaba
al jugar el mismo azar
a la luz de una vela,
o se leían los misales
en otro lejano lugar
a la luz de otra vela.
Cuando amar era pasar
la carnal noche en vela.
O cuando al uno morir
se lo lloraba entre velas,
eran épocas muy abuelas.
De las que sólo nos quedan
buenas memorias apenas.
De los días y las noches
cuando soplaba el viento
y cuando ardían las velas.
Cuando no lo hicieron
ni soplaron ni ardieron
su falta tornó en olvido.
Olvido de épocas abuelas.

Grabado y verso: Alfredo Benavidez Bedoya.
www.poemasamanoalzada.blogspot.com

lunes, 27 de enero de 2014

La Batalla de Apolonia.


La Batalla de Apolonia.

El Rey Garcilazo del Bombón de Parma
por razones sin razones y sólo envidia
declaró la guerra en un breve telegrama
al Rey vecino, Don Lope de la Perfidia.

Se decidió la guerra en una sola batalla
por lo costoso y por temor a rebeliones.
Se decidió que fuera un lugar sin muralla
para hacer menos arduas las operaciones.

Se decidió fuera en la granja de Apolonia.
A la cual echaron y quemaron todo lo suyo.
Sin saber que era granjera y bruja, Apolonia,
y su influencia en la rara batalla le atribuyo.

El Rey Bombón de Parma a su hijo Floreal
nombró General del ejército a organizar.
El hijo en componendas con el sastre real
creó floridos uniformes y bandera para izar.

Mucho oro del fino se fue en esos desatinos.
Que polainas de cabritilla, gorras, guantes,
dentaduras de porcelana y versos latinos.
Nada en armas y pólvora como era antes.

Las cabalgaduras peinadas en la peluquería
los cañones y fusiles bien pulidos cual espejo
y los soldados y oficiales como Él los quería
del violeta al verde agua, del azul al bermejo.

El desfile a la guerra fue una fiesta de maravillas.
Las mujeres se disputaban a los bellos soldados.
Las bandas militares tocaban joviales tonadillas
y los más jóvenes en las villas eran incorporados.

Con clarines, estandartes, tambores y pífanos,
soldados de etiqueta con medallas de anticipo,
corceles de labios pintados llevando castellanos.
Un ejército que era un modelo. Era un arquetipo.

Así llegó el florido ejército con Floreal a la cabeza.
convencido por un estratega rufián de Apolonia
que se podía anestesiar a la guerra con la belleza
y por eso su bello ejército olía al agua de colonia.

Apolonia envió otro estratega al Rey de la Perfidia
y lo convenció para que su bizarro ejército reculara
pero reculando desfilando hacia atrás con desidia
pero hacia el frente de batalla como yo historiara.

La batalla de Apolonia fue de crónica memorable.
El Ejército de la Perfidia formó en la colina del norte
y en la del sur Floreal formó a su tropa admirable.
Los del norte se enamoraron de tan bella cohorte.

Pero el Rey les ordenó dar vuelta y marchar a la inversa,
hasta las cabalgaduras y las bandas marcharon al revés.
Esta táctica asombró a Floreal que la tildó de perversa,
porque se iban y se venían como si fueran un ciempiés.

Ante tan rara guerra, ambos estrategas les pidieron tregua.
Y en concurso con Apolonia las negociaciones embarraron:
Que si se van están huyendo
Que si vienen combatiremos.
Que no vale venir de gala
y entorchados a la guerra
y por General esa Generala
que nada hace si no yerra.

Fueron los obispos los que descubrieron el secreto.
Supieron que Apolonia gobernaba las voluntades,
sugirieron la paz deseada y a todos dieron un reto.
Y como gesto Apolonia recibió de las autoridades
el bosque donde reina el Rey de las profundidades.

Grabado y verso: Alfredo Benavidez Bedoya.

sábado, 25 de enero de 2014

¡Que de intrigas en Palacio¡


¡Qué de intrigas en Palacio¡
Que la Reina Madre se toma el licor del Monje.
Que el Rey, su finado esposo aún no es cadáver
y vive engrillado en una cueva debajo del Palacio.
Y no lo matan porque ni aún bajo tormento les dice:
donde escondió la dorada Corona de sus ancestros
único objeto valioso que tiene este reino inmundo.
¡Qué de intrigas en Palacio¡
Que nos mal gobierna el hijo del encadenado,
borracho abusado por su anciano preceptor
perito en todas las variantes carnales posibles
y esclavo de un sádico confesor.
Que lo hizo adicto a la culpa
y peca para tener más y más.
Es un coleccionista de culpas
y su locura de cuna hizo el resto.
¡Qué de intrigas en Palacio¡
Que el Señor Chambelán se roba los diezmos.
Que la Infanta goza con el enano de la Corte
y ya será Madre de la rama de los petisos.
Habrá que adoctrinar al pastelero del pueblo,
luego de dictaminar en el Consejo del Reino
la altura de los muñecos de la torta nupcial.
¡Qué de intrigas en Palacio¡
Con los soldados gordos y los caballos flacos
el Duque se hace pulir la armadura y a pelear
con espada de madera con el nieto preferido.
Que la bruja del bosque atiende todo el día
y a la noche algunas camas arden sin motivo.
¡Qué de intrigas en Palacio¡
Ella no está conmigo
juega sólo para ella
los unos son de ellos
los otros de nosotros
ellas sólo están con él
pero duermen conmigo.
¡Qué de intrigas en Palacio¡

Grabado y verso: Alfredo Benavidez Bedoya.
www.poemasamanoalzada.blogspot.com

miércoles, 22 de enero de 2014

Un duelo de motivos muy románticos.



Un duelo de motivos muy románticos.

Érase en el siglo diecidiecinosécuántos
un duelo de motivos muy románticos.
Érase entre el MarquésDenosédónde?.
Y el otro, el VizCondeDóndeseesconde?.
Éranse la rabia, las furias y los insultos.
Éranse ellos del ebrio diablo el aliento,
por trastornos de amores malogrados.
Éranse problemas entre los Hombres.
Entre ellas, las Mujeres. O entre Ambos.
O como el Azar acaso los matrimoniara.
Éranse cuestiones de dotes de millones
de enlaces nobles entre bellos libertinos.

Érase la suegra, bruja y además Duquesa.
Y érase el suegro un tramoya y un falsario,
que al duelo a los enamorados empujara,
rematara al caído y al otro también matara.
Para poner de Abadesa a su hija vampiresa
que creída virtuosa era destinada a Princesa
y por su carnalidad impenitente tan deseada
en el mismo Monasterio sus amores profesara.

Grabado y verso: Alfredo Benavidez Bedoya.
www.poemasamanoalzada.blogspot.com

viernes, 17 de enero de 2014

Poema en caída lenta.


Poema en caída lenta.
El lento caer de la piedra que ríe.
El lento caer de una sota de copas.
El lento caer de nuevo en amores.
El lento caer de tus últimas ropas.
El lento caer del ahogado en el mar.
El lento caer del amar en el odiar.
El lento caer de un ebrio desnudo.
El lento caer de un gato de níquel.
El lento caer de un solar linajudo.
El lento caer de la nieve de noche.
El lento caer de la virtud al crimen.
El lento caer de niño a cuida coche.
El lento caer del sudor y la lágrima.
El lento caer del joven en fantoche.
El lento caer del poema en su final.
Grabado y verso: Alfredo Benavidez Bedoya.
www.poemasamanoalzada.blogspot.com
El grabado pertenece a la Serie de los detalles a tener en cuenta.
La serie está compuesta por detalles, personajes secundarios, objetos pequeños, situaciones insospechadas que ocurren en los segundos y terceros planos de los grabados del Autor. Donde se reúnen todo tipo de disparates en desconcierto que causan asombro y preocupación. Estos grabados dentro de los grabados, ya estudiados otrora, al punto de que hay personajes que “trabajan” cual actores en diversos grabados. Serán las ilustraciones, mejor dicho los grabados que acompañarán, dado que no serán ilustraciones literales, a los textos en un libro que se podrá bajar on-line y que se llamará “Poemas y textos iluminados por grabados inoportunos”.
Grabado en linóleo capturado en una composición mayor. Bb.