domingo, 21 de junio de 2015

No hagan camino al andar.


“No hagan camino al andar”. Grabado en linóleo.
Sepan los ricos y  los pobres
los muy tontos y los alegres
y los valientes como tigres
y las muy bellas y las otras
sepan todos los que oyen,
que el conocer, cura el sufrir
que invade a los hombres
al ver sus vidas sucumbir.
Entre la humildad del garabato
y la vanidosa firma y su ornato,
hay que escribir el relato,
del tiempo ido y a venir
hasta la firma y el morir.
Ése es nuestro mandato
saber, sin duda ni mentir
y a la Verdad dejar salir
de su destino de orfanato
donde la encierran hace rato
los que solamente logran aburrir.

Autor: Alfredo Benavidez Bedoya.

jueves, 16 de abril de 2015

La caía del Supremo. Aperitivo teatral.


Producciones teatrales y cinematográficas Zambomba presentan:
“La caída del Supremo”.  Aperitivo teatral.
Baja con gesto cansado el Supremo por la gran escalera que lleva al piso superior donde el Líder tiene sus aposentos y guarda sus caudales.
En ese momento irrumpen desde la zona del servicio sus dos Coroneles: el Coronel Herma y el Coronel Frodita. Los gritos de ambos perturban al Supremo en su descenso, y el Jerarca los hace callar con un chistido y un gesto enérgico. Por un segundo todo queda en suspenso hasta que el Supremo mueve la mano. Luego le ordena al Coronel Herma que se explique. El Coronel estalla en lúgubres noticias:
Herma: Hemos sido derrotados, el Ejército ha sido diezmado, la Capital arrasada, las hordas roban, violan y matan a todos¡¡¡ Mi Supremo.
Frodita agrega a los gritos: la negrada de las plantaciones se nos viene encima¡¡
Supremo: ¿Y mi esposa, la Generala, que disfrutaba del estío en la plantación, Coronel Herma?
Herma: Dicho en lengua cuartelera, se la cogieron los negros, mi Señor. Sin respeto alguno por su investidura, lo siento mucho Excelentísimo.
Supremo: ¿Y a mi hija, la infanta, la bella Máxima, Coronel Frodita?
Frodita: En la misma lengua cuartelera mi Señor, de a varios se la cogieron, Ilustrísima.
Supremo: ¡Y el sol de mis ojos, la dulce Violeta, la más pequeña, Coronel Herma?
Herma: Esclava sexual de los negros de por vida. Serenísima.
Supremo: ¿Y mis perros de colección, Coronel Frodita?
Frodita: Se los comieron a la parrilla luego de emborracharse con su bodega de enólogo. Celestísimo.
Supremo: Y la soprano italiana que nos visitaba, Coronel Herma?
Herma: A la gorda le gustaron mucho los negros y los tiene entretenidos, pero apúrese Excelencia que no hay tiempo que perder. La gorda ya no puede más¡¡¡
Frodita: Traiga algo de efectivo y la Lugger de plata para matarse si lo alcanzan.
Supremo: No esperen de mí esa bajeza¡ Quemaré la mansión y me enfrentaré a tiros.
Hermafrodita: No cuente con nosotros, nos uniremos íntimamente para correr más rápido que la multitud, o más precisamente, la turbamulta insolentada tumultuosa insurrecta roñosa y abyecta, turbamulta que nos persigue con fines penetrativos inconfesables.
Supremo: Bueno, bueno, está bien, espéreme Hermafrodita, que busco los caudales y la Lugger de plata.
Ambos Coroneles ya unidos en Hermafrodita con un abrazo definitivo, no le hacen caso y con gestos de desprecio huyen por el comedor, el Supremo sube rápido y se escucha la negrada llegar, ya completamente borracha y renovados sus bríos gracias a la ingesta de los perros de colección y las carpas del estanque.
Fin de la tragedia.
Autor de la Tragedia: Alfredo Benavidez Bedoya.
Actores:
Supremo: F. E.
Coronel Herma: B. B.
Coronel Frodita: C. M.
Vestuario: los tres actores en pijamas y pantuflas y con sombreros de dormir.
Hora: 5 de la tarde.
Escenografía: escalera reproducida en el pequeño óleo.
Camerawoman: A. C.
Dirección: L. B. C.
Autor del pequeño óleo: Alfredo Benavidez Bedoya.

jueves, 2 de abril de 2015

El Domus digital.

Pequeños óleos sobre MDF (Hay que aplicarle aceite de lino en dos manos antes de comenzar, cosa que no hice en este caso, por eso el rechupe). Medidas: 13 cm x 17 cm cada uno.
El Domus digital
Toda la vida entera
es cautiva de la luz¡
Espejos de luces.
Veloces y vivos.
Espejos de mano.
Líquidos espejos.
Dedos al piano.
De tecla en tecla.
De letra en letra.
Piano de letras.
Teclado letrado.
Suprime lo malo.
Resalta lo bueno.
Galope de dedos.
Error de roja raya.
Volver para atrás.
Publicar y editar.
Y nunca terminar.
Espejos de luces.
Veloces y vivos.
Líquidos espejos.
Espejos de mano.
Del parecer al ser.
Todo ya lo saben.
Todo lo reflejan.
Imagen tal cual.
O bien mejorada.
Memoria infinita.
Toda la vida entera
es cautiva de la luz¡
De la espejada luz
de energía fugaz,
de naturaleza feliz,
y liviana como gas.
Toda la vida entera
es cautiva de la luz¡

Poema y pequeños óleos: Alfredo Benavidez Bedoya.

jueves, 26 de marzo de 2015

Es la poesía una gran alcancía.


“Poett”. Usan la Poesía para lanzar aromas y tapar nuestros olores mierdosos.
No es la Poesía una mercancía
es la Poesía una gran alcancía
para guardarnos las monedas,
tanto las tuyas como las mías.
Para gastar al llegar las penas,
tanto las tuyas como las mías.
O al festejar al aire las melenas
al recibir en el mundo alegrías.
O al decir la verdad en poemas
sean escarcha de mañanas frías
o un pez que nada en tus venas.
Moneda poética moneda fuerte¡
Moneda que asusta a la muerte¡
Autor de los pequeños óleos y del corto poema: Alfredo Benavidez Bedoya.

viernes, 13 de marzo de 2015

El negro y la mulata.La pareja goza acaballada.



Pequeño óleo sobre MDF. Medidas: 30 cm x 20 cm.
El negro y la mulata.
La pareja goza acaballada
sobre la revuelta cama.
El ventilador de techo
acompasa la caballada:
Que arriba, que abajo,
que gira, que gira,
que arriba, que gira,
que abajo, que gira.
El sudor vuelve ámbar
las nalgas de la mulata.
Su negro elegido goza
de su cuerpo generoso
penetrando sin pausa,
cual mano en el guante,
su roja y ardiente vulva.
Sus pechos frutas maduras,
cuelgan desobedientes
inflamadas de placer.
El negro la lleva al gozo
al endurecer su miembro
y a su fruto, el derrame.
La mulata mueve su lado
que arriba, de otro lado,
que gira, que para abajo.
que gira y se desploma,
aletargada en el limbo
del doble éxtasis carnal.
El ventilador de techo
aminora su giro cenital
sobre la exuberancia
sobre la lujuria ida.
Y todo sale del relato.
Y todo se vuelve leve.
Pequeño óleo y verso: Alfredo Benavidez Bedoya.

domingo, 22 de febrero de 2015

La tía Mabel.


Pequeño óleo sobre soporte de cartón. Medidas: 18 cm x 19 cm.
La tía Mabel
(sanata de esquina)
La tía Mabel
nunca fue bonita
por eso quedó solita.
Ahora con la guita
tampoco es tontita.
Amarroca como bolita
y el título la habilita
a ejercer de señorita
en el Colegio Jesuita.
A la tía Mabel
siempre se la montó
un viudo que ya murió.
Ahora el Rulo me contó,
que al oler osamenta
un fino de cuarenta
con ella se mudó.
¡Que lo parió¡
La tía Mabel
de nosotros se rió
dichosa disfrutó
al fino semental,
ese fulano de tal
con pinta de criminal
y a la guita por igual
que ganó de señorita
en el Colegio Jesuita
de enseñanza inicial.
Autor del  pequeño óleo y de la sanata de esquina: Alfredo Benavidez Bedoya.

lunes, 22 de diciembre de 2014

El color si nadie lo ve, existe?


“La abeja haragana”. Ilustración para el cuento homónimo de Horacio Quiroga.
Grabado en linóleo. Linocut. Medidas: 30 cm x 22 cm.
La vigilia de los seres animados.
El color al nadie mirarlo, existe?
El viento al nadie oírlo, sopló?
Y la música sin oyente, existe?
La lluvia que en el monte cayó,
si a nadie a su paso mojó, existe?
El sol sin nuestra sombra, existe?
El humo al nadie olerlo, ya voló?
Sin oler el fuego, nadie se asusta.
El ají picante sin su sabor, existe?
Sin el gusto, ni el veneno disgusta.
Los movimientos de los seres inanimados,
la transformación de las materias primeras.
Existen, sin la vigilia de los seres animados?
Grabado y verso: Alfredo Benavidez Bedoya.