martes, 8 de noviembre de 2016

Retrato de uno y del otro.


Retrato de uno y del otro.
Uno luce lo propio
por poco que sea.
Como si fuera
lo que le falta
a quién desea.

Uno desea a quién
por poco que tenga
sabe lucirnos lo suyo
como si fuera de uno.

Y lo de uno y lo del otro,
sólo saben ser nosotros
si disfrutan entre ambos
sin necesitar de los otros.

Uno también disimula.
El detalle que no suma.
El recuerdo que abruma.
Y la culpa que acumula.

Pero ambos insistentes
luciendo y disimulando
van creando parientes
y se siguen hermanando.

Inevitable tendencia
a la descendencia
Inevitable tendencia
a la trascendencia.

Foto y verso: Alfredo Benavidez Bedoya.

domingo, 6 de noviembre de 2016

Atlante robando la Isla Martín García.

Dibujos a la Carta. “Atlante robando la Isla Martín García”. Dibujo al grafito sobre Carta Náutica. Edición de 1930. Cartógrafo: L. Picard.
Medidas: 34 cm x 30 cm. Autor: Alfredo Benavidez Bedoya. 2016.
Poema a la Isla Martín García.
Es un puño de granito
con proa al mar del sur.
La rodilla de un gigante
en arcilla sumergida
robada por un Atlante.
La Isla de roca granitera
de adoquín a escuadra
y de vocación caminera.
Cráneo que flota en barro
que zarpó del continente
por inclinación marinera.
Presidio y cuarentena.
Indio confinado y viruela
y cárcel para el soldado
condenando al difícil reo
al ardua labor y al hastío.
Lazareto para el apestado
y refugio del verde estío.
Tantas veces pretendida
y tantas otras conquistada
con toda la furia homicida
no importa a quién tocaba.
Desde Solís comido enfrente
a los populares Presidentes.
Y a los justos sentimentales
sean anarquistas o radicales
sean socialistas u otros tales.
O avionetas contrabandistas
volando con lo que se roba
y hasta alemanes confinados
en las dos guerras mundiales.
Tuvo de todo sobre la joroba
todo a partir de dar sepultura
al cadáver de Martín García,
la isla invadida por Garibaldi
y encantada por Rubén Darío.
Todos hace tiempo ya finados
y alejados de la isla codiciada
todos ellos sean quienes sean
reos desesperados visionarios
o criminales o revolucionarios.
Ya todos ellos se quedan
en su belleza historiados.
Y en el cementerio
las cruces torcidas
callan un misterio
que ni los suicidas
lo han descifrado.
Es un puño de granito
con la proa al mar del sur.
La rodilla de un gigante
en arcilla sumergida
robada por un Atlante.
Poema y dibujo: Alfredo Benavidez Bedoya.

viernes, 28 de octubre de 2016

Trabalenguas del desagrado.


Trabalenguas del desagrado.

Agradar desagradando.
Agradar pero volviendo,
no de ida o de primera,
a la vuelta del desagrado.
O doblando el desagrado
hasta volverlo agradable.
Acercarse desagradando
y al irse dejar un huevo
que prometa el agrado
que falta entre nosotros.
Agradar lo desagradable
agradarlo por conocerlo
por cruzar el desagrado
en dirección agradable.
Disfrutar lo desagradable
por ser de nuestro agrado
lo que le sigue luego a él.
Justo luego del desagrado
al abrir el huevo agradable
y así agradar desagradando.
Ser agradable sin parecerlo
parecer agradable sin serlo.
Solamente se es agradable
si se soporta el desagrado.

Grabado y trabalenguas: Alfredo Benavidez Bedoya.

lunes, 17 de octubre de 2016

La vida a pedal.


Autorretrato a partir de una fotografía tomada por la galerista Alejandra Perotti. Portada para un libro futuro. Grabado en linóleo. Medidas: 30 cm x 20 cm.
La vida a pedal.
Pedal y cadena.
A pedal y fatiga.
Rayo y manillar.
Y en equilibrio.
Dale que te dale.
Y frenando justo.
Ojo.
No vaya a pasar
que se nos caiga
el cubo de cristal
donde viaja atenta
la fe que alimenta
la fuerza del pedal.
Y ya sin pedalear
la vida que se deja
y se la lleva el otro.
Otro pedaleando
a puro pedal y fibra
sobrealimentado
de vidas perdidas
halladas a su paso.
Vidas queriendo
seguir con el viaje.
Pero.
La misma esperanza
es un peso que agobia.
Y para el otro también
el acumularla lo cansa
y el pedal ya no gira
y la vida se le termina
y la fe por fin se libera.
Grabado y poema: Alfredo Benavidez Bedoya.


lunes, 26 de septiembre de 2016

Poema para piano.


Poema para piano
para piano piano
no piano pianola
para piano piano.
Con ambas manos
o a cuatro manos.
Siempre a mano,
o a contramano,
o con el hermano,
pero con la mano.
Sean las propias
o sean las ajenas,
de a cinco dedos
por cada mano.
Sin contar a Fulano
que no tiene cinco
sino que tiene seis
en ambas manos.
Y los pies?
En los pedales.
Donde si no?
Sosteniendo, resonando,
dando color a las pasiones.
Escritas a mano
y tocadas a mano
en el piano de Fulano.
Pasiones de todo tipo
casi todas indecentes
o imposibles o raras
pero todas apianadas.
Un perfecto escondite,
la hoja pentagramada.
Pues la nota musical
es una copa para todo
lo que beber se pueda.
Y la música es una bebida
que embriaga y fascina
al que goza de la vida.
Gozar y hacer gozar
pero sin poder escribir
en propio pentagrama
el sentido de la misma.

Grabado y verso: Alfredo Benavidez Bedoya

jueves, 22 de septiembre de 2016

Va a tener que amainar el viento


Va a tener que amainar el viento
y va la luna a tener que festejar
va a borrar el árbol su sombra
y va a dejar de bailar la lluvia.
Van a oírse a las nubes pasar
sonando como medusas lerdas
al navegar su blanco velamen
sobre la tierra por fin satisfecha.
El ave trazará un dibujo al volar
por impulso del deseo de fuga.
Y al sumarse todos sus vuelos
el cielo en ellos fijará su mapa.
En ese mapa repartirá la dicha
entre los que huyen del tiempo
calculado por el insomne Sol.
Por eso el viento debe amainar
y la luna festejar y la lluvia dejar
de bailar y oír a las nubes pasar
y ver al árbol borrar su sombra
al haber escapado todos del Sol
reloj motor del tiempo que fluye.
Grabado y verso: Alfredo Benavidez Bedoya.

miércoles, 31 de agosto de 2016

“El Rey está celoso porque el joven Conde le anda rondando las princesas”.


“El Rey está celoso porque el joven Conde le anda rondando las princesas”.
La poesía es una forma de la hipnosis, una forma poco eficaz de la hipnosis. Dentro de las artes de la fascinación, la poesía tiene un poder limitado y es incluso usada por otras artes hipnóticas para la realización de sus deseos. Es usada por ejemplo por el amor para poder manifestarse con delicada elocuencia. Por el amor, esa suprema hipnosis que junto al odio, sugestionan al hombre y a la mujer anulando su voluntad o empujándolos a los logros o desastres menos esperados.
En el amor, la poesía, la música y los vicios espirituosos, han siempre aturdido las consciencias para que nuestra querida bestia, salga un poco a disfrutar con la compañía de su agrado. También en la guerra y en el lamento fúnebre, la poesía, los himnos, la música, la fanfarria y las plegarias son imanes que atraen nuestro dolor y nuestro miedo, liberando el pesar que produce la antigua angustia, la que aún no tiene nombre en la poesía.
La poesía oxida.
Oxida la voz
que la recita
sin su pájaro.
La poesía endulza.
La noche tibia
el alba descalzo
y la tarde contigo.
Grabado y verso: Alfredo Benavidez bedoya.